Salamanca,  Castilla    
Un alcalde para el PP.
De como el sectarismo arruina la imagen de Salamanca.
Chencho.
/ Sábado 23 de septiembre de 2006
 

Los últimos cuatro años de la legislatura municipal presidida por Lanzarote han convertido las calles y plazas de la capital charra en un permanente homenaje a la zafiedad sectaria, al chanchullo urbanístico y al escándalo. El Pp de Salamanca se ha empleado a fondo en dejar su impronta en el callejero de la ciudad y lo ha conseguido. Cierto es que su "obra" durará lo que permanezca el sr. Lanzarote Sastre en el sillón municipal y que ya se advierte en diversos ámbitos, un consenso bastante extendido para restaurar la dignidad en la ciudad del Tormes.

Los hechos

Hace un par de años se decidió retirar el busto que la ciudad de Salamanca y por suscripción popular dedicara al comunero Francisco Maldonado. Ni que ésta sea una de los pocas figuras históricas facilmente reconocible como salmantino en los libros de historia, ni que el busto se inugurara en 1921 por un concejal regeneracionista, Don Blas Santos, ni que se pagara por los salmantinos a suscripción popular. Nada. Según parece éstos argumentos carecen de relevancia. Acaso la defensa que el comunero realizó en 1997 sujentando un cartel antiparking haya apuntalado su condena. Y así, sin acuerdo municipal y con su viejo estilo revanchista Lanzarote Sastre eliminó de la plaza de Los Bandos el tributo que los salmantinos quisieron dar a uno de sus personajes históricos un 23 de octubre de 1921. Este ajuste de cuentas con los adversarios ideológicos de su proyecto, pasó desapercibido para muchos que incluso se tragaron lo de la coherencia ubicacional (ahora se encuentra la Avda. de Los Comuneros). No, nuestro dilecto alcalde, nunca da puntada sin hilo y nunca se mueve por impulsos neutros. Durante años hemos visto su encendida defensa respecto del medallón que enaltece la figura de un sanguinario dictador. "Es un tributo a la historia y la historia no hay que tocarla". La historia, según parece, se toca o retoca a gusto del señor Lanzarote Sastre.

Pero D. Julián, como era de esperar, rápidamente le cogió el gustillo a esto de la ornamentación de plazas y calles. Decoró la ciudad a su criterio. No se detuvo en su sectarismo. Lo del comunero fue el inicio. Cambió el nombre de la calle donde se situa el Archivo histórico de la guerra civil, por el de calle de "El Expolio". Dimitieron los expertos que deciden sobre el nomemclator del callejero. Como su conocimiento de los hechos históricos es muy limitado no le ha importado retirar de una de las calles del casco antiguo el nombre de "Gibraltar" plaza que fue conquistada a los musulmanes fundamentalmente por tropas enviadas por la ciudad de Salamanca. Otro episodio histórico expoliado por su ineptitud.

Tuvo su minuto de gloria en alguna Televisión y luego ya quería salir todos los dias. En el mismo paquete de su abrumador sectarismo colocó en el balcón del ayuntamiento de la pancarta con el lema unamuniano de "venceréis pero no convenceréis". De nada sirvió que los nietos del intelectual lamentaran la utilización partidista del lema. El a lo suyo. Así es como se privatizó y se dispuso al servicio propagandístico del PP un espacio público (en plena conmemoración sobre su aniversario); el monumento más visitado de nuestra ciudad. Todo ello para vergüenza y sonrojo de los salmantinos que llevamos años soportando sus astracanadas.

Llega la Resaca.

Para subrayar aún más su fanatismo, señalizó la entrada de la ciudad con carteles insultantes para los miles de ciudadanos catalanes que solían visitar la ciudad. Como ya se ha reconocido los ingresos del sector de la gran hostelería, -uno de los que más se ha significado en su apoyo al alcalde- se han visto reducidos considerablemente.

Ahora se reconoce que los rectores de las universidades salmantinas se han negado a viajar con el personaje a París para defender la posibilidad de que Salamanca albergue una exposición universal en el 2018. Hay algo más que una indisposición. Nadie con un mínimo prestigio e independencia en la Universidad va a ligar su trabajo a la figura degradada de un alcalde decadente.

Al margen de los millones de euros que ha perdido la ciudad, al margen de las campañas financiadas con dinero público municipal y cuyas cuentas se tendrán que auditar en su momento, al margen de sus chanchullos urbanísticos, de los anónimos, de su boicoteo de la Casa Lis, y de otro tipo de actuaciones la verdadera pérdida para Salamanca ha sido ver deteriorada su imagen de ciudad de cultura. Y ahí, me temo que hemos perdido mucho más de lo que se puede contabilizar en térmnios económicos.


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