Salamanca,  Castilla    
Entrevista en El Adelanto
Luis Montes: el médico castellano que derrotó a Esperanza Aguirre
Redacción / Lunes 11 de febrero de 2008
 

Una denuncia anónima hecha pública en la primavera de 2005 inició el llamado caso Leganés y, con ello, la pesadilla del médico salmantino Luis Montes Mieza y del equipo que dirigía en el servicio de Urgencias del Hospital Severo Ochoa de esta ciudad madrileña. La acusación insistía en una situación investigada y archivada dos años antes, y hablaba de 400 asesinatos cometidos en el servicio por supuestas sedaciones irregulares de enfermos terminales. Posteriormente, las sospechas quedaron reducidas a cuatro casos, y casi tres años después, la Audiencia Provincial de Madrid no sólo confirma el archivo de esta causa, sino que ordena que se eliminen en las anteriores resoluciones judiciales las referencias a una mala práctica médica.

PREGUNTA - ¿Cansado?

RESPUESTA - Sí, pero es un cansancio con mucha satisfacción. Estoy muy satisfecho por el Hospital Severo Ochoa y por todos los trabajadores de Urgencias. Ahora nos queda un segundo tiempo, el de dignificar el trabajo realizado, un trabajo muy bonito

P - ¿Cuándo comenzó a trabajar en el Hospital Severo Ochoa?

R - El 14 de noviembre de 1986; fui el primer médico que llegó para asesorar en el plan de montaje del hospital. Abrió en la primavera siguiente con la Maternidad, y yo llevaba cuatro o cinco meses en el hospital.

P - ¿Cómo recibió la noticia de que se iba a volver sobre un caso que ya había sido investigado años antes?

R - Se había montado una comisión de seguimiento de las sedaciones, se había hecho un protocolo de sedaciones, y estaba en contacto con la dirección médica y la gerencia. Tenía noticias, me venían anunciando que el asunto estaba a punto de saltar, y yo siempre he dicho que todo ha sido con premeditación y alevosía. O sea, que esto de que surgieran unos anónimos es una mentira más.

P - ¿Cree entonces que el caso Leganés estaba preparado?

R - Totalmente. Exigir que otras voces, otros cargos del PP lo anuncien... es imposible que lo afirmen. Pero las historias que había de auditorías en 2002 e inicios de 2003, el montaje, las actas de las comisiones... yo creo que queda bastante demostrado que fue con premeditación. Y luego, un anónimo, en contraste con lo que había sido la discreción anterior, el trabajo hecho por los inspectores durante cuatro meses, hablando con todos los médicos del servicio, con la Enfermería, con pacientes, familiares… Pensar cómo termina la auditoría, diciendo que no había habido mala práctica, una auditoría de un Comité de Ética como el del Hospital Universitario de Getafe, que alaba el trabajo realizado… Fue con premeditación y alevosía. Les interesaba sacar el tema, por lo que fuera.

P - Ha llegado a asegurar que todo se debió a un interés por desprestigiar la Sanidad pública para privatizarla.

R - El conflicto del Hospital Severo Ochoa -yo siempre lo he dicho, y es lo que interpretamos todos los trabajadores que estamos en la Asociación en Defensa del Severo Ochoa- ha sido una cortina de humo clarísima para que no se hable en Madrid de otro tema que de este hospital, de sedaciones irregulares y excesivas, de sedaciones contraindicadas, irregularidades administrativas… Y al mes de surgir el conflicto, empiezan en Madrid los compromisos de construcción de los ocho nuevos hospitales y de gestión semiprivada, un hospital totalmente privado, una nueva zonificación sanitaria en Madrid, con 2,5 millones de habitantes sin depender de la sanidad pública. Y no se ha hablado nada de eso en Madrid, sólo del caso Severo Ochoa. El interés económico que eso representa en el reparto del pastel económico que es la Sanidad pública creo que es clarísimo, y no hablamos en plan demagógico, sino de lo que representa ese poder económico. Pero yo no tengo nada en contra de la Sanidad privada.

P - ¿No quiere que se mezcle con la pública, entonces?

R - Que no se mezclen y, sobre todo, que el dinero público que pagamos todos los españoles no financie los intereses de plusvalía y de ganancia de la privada. Y que si una empresa es capital-riesgo, que se arriesguen, que planteen una cartera de servicios mucho mejor, que mejoren la Sanidad pública -cosa imposible- y que se arriesguen. Pero fidelizar una población, que la Comunidad de Madrid y todos los madrileños les demos un canon… no tengo calificativo.

R - ¿Piensa que se está pervirtiendo el sistema público?

R - Sí, pero nos tenemos que ir acostumbrando todos, porque en las diferentes comunidades, y sobre todo en Castilla y León, están empezando a externalizar servicios solapadamente, pasando servicios centrales a la privada, pasando listas de espera a las privadas, los cuidados paliativos, etcétera. Y esto es un botón de muestra, un cuello de la camisa de fuerza que nos quieren imponer.

P - ¿Tiene conocimiento de cómo está la situación sanitaria en Castilla y León?

R - Lo que más conozco de Castilla y León es su modelo de reducción de listas de espera a través de convenios con las clínicas privadas. Me parece impresentable. Los cuidados paliativos los conozco perfectamente, y sé que en la pública los recursos son escasos. Me parece tremendo que en el futuro se pasen a la iniciativa privada todos los recursos de paliativos.

P - ¿Existía un protocolo aprobado por el hospital de Leganés para la sedación de enfermos en situación terminal?

R - Por el hospital y, antes, un protocolo del servicio. En la auditoría, el cuerpo técnico de inspectores dependiente de la Consejería ordenó realizar un protocolo, pero no para las Urgencias, que ya lo tenían, sino un protocolo para el hospital, para que los enfermos en hospitalización se beneficiaran del tratamiento de los síntomas de sufrimiento que se presentan en la agonía, porque más del 70% de las muertes en un hospital de agudos se producen en hospitalización. Nos felicitaron y estos tratamientos se hicieron extensivos luego.

P - ¿Cómo acogían las familias las sedaciones? ¿Las llegaban a reclamar?

R - Nos acusaron de 400 homicidios, y la única acusación particular fue una que se había resuelto un año y medio antes. La sentencia fue contundente: felicitó al médico que lo realizó y se estableció que es lo que hay que hacer ante los graves sufrimientos que estaba padeciendo el enfermo, según los peritos que lo estudiaron en ese momento. No ha habido nada más que esa acusación particular. Todos los medios afines a la Consejería de Sanidad de Madrid hicieron una campaña de difamación del servicio de Urgencias y del hospital, asegurando indemnizaciones millonarias a quienes recurrieran y se presentaran como acusación particular, y sólo hubo una que se archivó con juicio oral y con peritos que glorificaron el honor del médico que había realizado las sedaciones.

P - Dice que desde el caso Leganés hay pacientes terminales que están muriendo en peores condiciones, porque los médicos se están curando en salud.

R - Es lógico, después de la experiencia del Hospital Severo Ochoa. Aunque era una práctica habitual aliviar el tránsito hacia la muerte, el sufrimiento que presentan los pacientes en ese momento. A mí me han preguntado muchas veces si los responsables debían pedirme perdón. Mi perdón no lo van a tener, lo que tienen es que pedir perdón a los familiares, porque lo que ha conseguido la Comunidad de Madrid es que se muera un poco peor que hace tres años. Es lógico que haya habido una política defensiva, y han logrado que los pacientes mueran peor, está clarísimo.

P - Durante estos años usted y su equipo han recibido multitud de apoyos de todo el país. ¿De su tierra natal también?

R - Mi tierra natal es algo tan íntimo mío, la quiero tanto... La suelo visitar cada cierto tiempo, y las muestras íntimas de amistad y solidaridad han sido de reconocimiento y agradecimiento. A nivel nacional, es algo de sentido común; estamos viviendo ya en el siglo XXI, estamos en un país avanzado, y los fines de la medicina tienen que ser, lo mismo que garantizar la lucha contra la enfermedad y por la calidad de vida, también por la calidad de muerte. Y es de sentido común que ése debe ser uno de los fines de la medicina del siglo XXI, garantizar la calidad de muerte.

P - Sin confundir la sedación y la eutanasia, ¿por qué hay tanta resistencia a hablar una posibilidad que está reclamando parte de la población?

R - Bueno, porque con la Iglesia hemos topado. Somos de cultura judeocristiana, y tenemos atavismos políticos por el miedo, el debate, la confrontación… Antes de que surgiera el conflicto del Severo Ochoa, en las encuestas más del 75% de la población estaba a favor de la eutanasia, habíamos ganado un Oscar por la película Mar adentro, triunfaba la película Million dollar baby, y había unas declaraciones del Gobierno diciendo: "En esta legislatura la eutanasia no toca". Con la política general de confrontación que teníamos fue: "¿Cómo que no toca?". En un hospital público, en un ataque a la Sanidad, toca la eutanasia, otro frente más, lo que haga falta para estar en las azoteas con cualquier tema… Yo creo que es un error político que espero que tenga su respuesta a nivel nacional.

P - ¿Considera que todo hubiera transcurrido de otra forma con otro partido en el Gobierno de la Comunidad?

R - Eso es de sentido común. Es la respuesta a lo que he dicho antes. Con un partido que defienda una sociedad abierta, con derechos ciudadanos, con derecho a una muerte digna y de calidad, no sale este tema. Esto sale con un partido que quiere una sociedad que esté con miedos, que se esté defendiendo, que sea dócil, una sociedad cerrada que se pueda conducir políticamente como un cortijo.

P - ¿Qué pasa por la cabeza de un médico, cuya razón de ser es mejorar la calidad de vida de los enfermos, cuando oye calificativos como asesino o terminator?

R - Aunque parezca pedante, hay una cita de Séneca de las Cartas a Lucilo: "Sería una locura que te duela la infamación producida por unos infamantes". Y en nuestra tierra, en Salamanca, se dice que molesta y ofende quien puede, no quien quiere.

P - ¿No se ha sentido ofendido?

R - No, me lo esperaba. De estas mulas, cualquier cosa.


Nació: en la localidad salmantina de Villarino de los Aires (Arribes del Duero), en 1949. Trayectoria: estudió Medicina en Madrid, y llegó al Hospital Severo Ochoa de Leganés en noviembre de 1986, donde ocupó la plaza de jefe del servicio de Anestesia. En 2000 fue nombrado responsable de Urgencias, hasta que fue destituido por el conocido como caso Leganés. En la actualidad ejerce como anestesista en el mismo hospital.


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