Salamanca,  Castilla    
Sin futuro y ahora ya sin pasado.
La histeria llega a la reforma del Estatuto de Castilla y León
Redacción / Lunes 16 de octubre de 2006
 

Ya está todo cocinado. Mientras en otros lugares las reformas estatutarias sirven para mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos, o apuestan por lograr un amplio nivel de autoestima y mejorar su engarce con el Estado, en los territorios de la vieja meseta se acomete el mismo trámite justamente para todo lo contrario. Ya nos tocó tragar con la famosa "y" de Lucas y aquello se convirtió en el preludio de lo que ahora se nos viene encima. Me temo, -si el texto que se aprueba es el que se ha hecho público como borrador- que en los próximos años vamos a estar muy entretenidos.

Los ponentes de la reforma dificilmente podrían "parir" otro texto diferente del que ahora se conoce. Los redactores del preámbulo, son: aparte del propio Angel Villalba -cuyo papel no ha sido menor en la redacción del texto-, una escritora de León llamada Margarita Torres Sevilla famosa por sus extraño sentido del humor y el catedrático medievalista -antaño con cierto prestigio y hoy venido a menos- Julio Valdeón Baruque. Los dos primeros han ejercido de leoneses. La escritora, por su condición de afín a un partido político contrario a esta autonomía, y el dirigente leonés por los intereses electorales que le acompañan en su presentación como candidato en la circunscripción (esta vez sí! ha declarado aliviado), de León. Por su parte el PP recupera a Julio Valdeón para esta labor, presumiblemente por su apoyo a la derecha regional en el asunto del archivo de Salamanca y su presencia en un acto a favor del mismo con otro gran historiador: Pio Moa.

Han estado ausentes de la redacción del preámbulo la Universidad de Salamanca, la de Burgos y otras instituciones neutras de importante nivel académico. El borrador publicado recientemente en la página del diario Norte de Castilla, no recoge ninguna de las demandas históricas del castellanismo, tampoco del bercianismo, claros perdedores del texto sectario que se anuncia ya como definitivo. La comarcalización principal novedad de la reforma -ya veremos si supera el filtro parlamentario- aparece de momento incluída en el borrador al mismo nivel que las Diputaciones provinciales pero sin concreción alguna.

Angel Villalba prometió que la reforma estatutaria se llevaría a cabo dentro de un "amplio consenso social", según parece aquella frase lapidaria ha durado nada y casi estamos seguros que el consenso que el PSCL quería extender, o decía querer extender a las formaciones que con anterioridad han tenido representación política en las Cortes de Fuensaldaña (IU y TC) será un ridículo trámite. Un gesto para la galería. Ojalá nos confundamos.

El sr. Villalba debió haber abierto un proceso de democracia participativa pulsando la opinión de todos aquellos ciudadanos y colectivos que tienen algo que decir sobre el futuro de nuestra tierra y que a buen seguro no hubieran sido pocos. No ha sido así. Solo le han interesado en ese terreno, las voces de su añorada provincia, marginándose al resto. Así son las cosas, y si nadie lo corrige nos encontraremos con un preámbulo farragoso y leonesista donde se nota la impronta de la escritora bañezana, Margarita Torres.

Para muestra un botón:

"En el momento de su unión definitiva con la corona de Castilla, en 1230, la corona de León se componía de los territorios de León, Asturias, Galicia y Extremadura. Por su parte, la de Castilla englobaba a la Vieja Castilla histórica y a la actual Castilla-La Mancha.". Párrafo extraído del borrador publicado y que se someterá a aprobación en las Cortes.

Se pueden hacer muchas consideraciones pero sólo vamos a hacer dos.

Primera: En 1230, el reino de León (no se pierda usted en el juego de la confusión de llamar Corona de León al Reino de León) llegaba hasta Huelva (Andalucía). Se ignora el por qué de la omisión pero todo indica que una vez subrayada la supuesta existencia de un por entonces imposible espacio geográfico llamado "León", dentro de la Corona de León, a Dña. Margarita Torres ya le sobraba el historicismo con el que se ha ensañado en el resto del preámbulo.

Segunda: Se utiliza un concepto territorialmente impreciso como el de Vieja Castilla, se da un salto en el tiempo y se mezcla con una nítida realidad actual, Castilla La Mancha, ¿por qué?. Hay un cálculo político en el hecho de sacar a Alava y a otros territorios andaluces y extremeños de su tradicional adscripción a la Corona de Castilla. ¿Por qué?.

Sin duda Angel Villalba, pretendiendo hacer un guiño a su paisanaje leonés, nos ha perjudicado a todos y el efecto conseguido, ha sido crear tal nebulosa histérica en la apreciación y definición medieval de lo castellano, que tras su lectura nadie sabe como a fecha de hoy tenemos siquiera autonomía. Hay cosas peores, en la mente de muchos ciudadanos ha quedado bien instalada la posibilidad de que las futuras reformas puedan realzar el papel de cualquier territorio histórico: Cuellar, Vitigudino, Fuentesauco o Espinosa de los Monteros... El único requisito es tener un candidato de allí y rodearse de los historiadores adecuados.

La historia no está ni para jugar a los acertijos ni para recuperar un medievalismo trasnochado y mucho menos para hacer lecturas sectarias de la misma, con su manoseada cantinela de reyes, reinos, coronas y fueros. Todo eso carece de sentido en una Castilla de los ciudadanos, cada vez más vinculada económicamente con Europa y cada vez, por culpa de algunos, más difuminada en España.

El articulado no mejora mucho, está casi a la altura de su preámbulo. Cuando otros gestionaban el 30% de la cesión del IRPF aquí, Lucas nos colocó la "y" en la hasta entonces Castilla-León, tal aspecto se convirtió en la estrella de la reforma. Se nota que la inercia continúa y hoy volvemos a las andadas; nos aprestamos a llegar tarde donde nunca pasa nada. De lo verdaderamente importante, nada de nada.

La Castilla de los comuneros, la de los liberales, la republicana del Pacto Federal Castellano, la de las luchas medioambientales de los años 70 y 80, la de los ciudadanos de hoy, no está representada ni en el preámbulo ni en el articulado de la Reforma del Estatuto. Grave ciertamente. ¿Aumentarán la conciencia "regional" las afamadas lecciones de historia que contiene el preámbulo o la borrarán definitivamente?. Podemos apostar, y eso es lo que le reprocharemos al expresidente de Caja España en el futuro.

Sr. Villalba sea honesto, déjenos hablar de Castilla, de la Castilla de los ciudadanos y de los pueblos, no se empeñe usted en definir algo que no entiende y no nos abochorne con insufribles galimatías históricos acerca de nuestro pasado. Coja el camino más corto, pregunte y tome nota; hay un amplio consenso social en esta tierra que se evidencia en el sentimiento de pertenencia a Castilla y a su cultura, trabaje para impulsar ese sentimiento y deje que sean otros que los que hagan de los entes administrativos su patria imperecedera.

Según parece tendremos que esperar muchas reformas para que las instituciones autonómicas despierten realmente algún atisbo de afectividad entre los ciudadanos. Tendremos paciencia, pero entre tanto, nos toca denunciar que otra vez sean personajes sin escrúpulos los que se ocupen en definir algo que no sienten y quienes gestionen, manipulen, mancillen, desfiguren y adulteren nuestro sentimiento de pertenencia colectiva.

Hace varios años falleció el catedrático de historia medieval de la UNED, ecologista y precastellanista salmantino J.Luis Martín (Castellano y Libre: mito y realidad 1982. Ambito) fundador del IRCL y muchos años antes el historiador abulense Claudio Sánchez Albornoz, ex presidente de la república en el exilio y socio de honor del PANCAL. Quienes creen que la mala suerte no existe lo tienen difícil. Hoy se demuestra más que nunca que el azar como factor determinante juega contra el pueblo castellano. Personas equivocadas en el momento equivocado dirigen una reforma sin contenido. La historia de nuestra vida.


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