Salamanca,  Castilla    
León y la teoría del chorizo
Paco Alcántara
Redacción / Lunes 30 de octubre de 2006
 

Lleva razón el procurador de la Unión del Pueblo Leonés, Joaquín Otero, tanto el PP, como el PSOE, usan el leonesismo como asunto electoral. A apenas seis meses para las elecciones, ambos partidos se agarran al mismo lema, «todo vale con tal de hacerse con el Ayuntamiento de la capital de esa provincia». Unos, para ofrecérselo como regalo a Rodríguez Zapatero; los contrarios, para hacerle la puñeta al Presidente del gobierno, infringiéndole una dolorosa derrota en su propia tierra. Para estos fines, ambas formaciones han guardado en un cajón, cerrado con siete llaves, la ideología, el decoro, el pudor y el sentido común. Socialistas y populares han dejado los escrúpulos en casa y están dispuestos a pactar con el mismísimo diablo con tal de obtener votos.

Estas conductas retratan el esperpento en el que anda sumida la política territorial en Castilla y León, aunque algunos, aún creen que solo es un mal chiste de los que contaba el difunto Eugenio. Oiga, saben aquel de unos concejales del PP y del PSOE. Si hombre, aquellos que permitieron que en el Ayuntamiento de León prosperase una moción en la que los leonesistas solicitaban que el Estatuto de Autonomía recogiese la posibilidad de segregación de la Comunidad. Pues nada, que se abstuvieron y todos contentos porque, justificaron su actitud señalando que hicieron lo que les pedía el corazón. Tras la aprobación de tan disparatada propuesta, a coro, entonaron aquello de, «soy leonesista por convicción/ y estoy en Castilla y León/ mientras lo imponga la Constitución». ¡Vaya risa! Las direcciones regionales de ambos partidos, perturbadas, en lugar de reprenderles, suspendiendo de militancia, inmediatamente, a la totalidad de los díscolos, por falta muy grave, argumentaron que era un comportamiento testimonial colectivo sin ninguna consecuencia.

Ya que han abierto la espita, con igual razón, las direcciones regionales de PP y PSOE, debieran de aceptar mociones similares en el Condado de Treviño, para dejar abierta también su anexión al País Vasco y propiciar la misma posibilidad para los pocos pobladores del Valle de Sajambre, en León, que miran con envidia al Principiado de Asturias.

Pero solo algunos sacan partido de su disidencia, porque con la intención de acallar el sentimiento secesionista leonés, esta provincia es la más dinero recibe de los Presupuestos del Estado y de los de Castilla y León. Además de prebendas gratuitas, como el MUSAC, cuando siempre se apostó porque Salamanca fuese la capital cultural de la Comunidad. O cuando se decidió que las sedes, tanto de Caja España, como del Procurador del Común, estuvieran en León y sus respectivos responsables fueron leoneses. Ahí queda, como constatación de la infraestructura más prescindible, la autovía León-Burgos...

Felipe González definió las negociaciones con los nacionalistas con la sutil teoría del chorizo. Es sencilla, primero se parte la ristra por la mitad y, cuando te vas a comer tu trozo, te amenazan con separase si no les das también parte de lo tuyo. Son insaciables con tal de aplacar su descontento. Así una y otra vez. Como la historia es cíclica y repite los acontecimientos, permanezcan atentos al cacho de longaniza que recibirán en León de aquí al próximo mes de mayo.

En la foto los dos procuradores leonesistas que se insultaron entre sí en las Cortes a gritos de traidor y vago

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