Salamanca,  Castilla    
A siete meses de las elecciones.
Villalba sin discurso ideológico.
Redacción / Lunes 4 de diciembre de 2006
 

Angel Villalba, es un candidato seguramente irrepetible. A su trayectoria profesional como presidente de Caja España y en consecuencia persona de actitudes rigurosas y taimadas como las que se le presumen a las personalidades relacionadas con el mundo de las finanzas, se unen otras desgraciadamente menos admirables. El candidato del PSCL-PSOE a la Junta ha lanzado a los socialistas por una extraña senda de provincialismo -algo que jamás había ocurrido antes- coqueteando con el enfrentamiento maniqueo entre ciudades, entre ejes, entre comarcas y que a la postre sirve para desnaturalizar el sentimiento de pertenencia colectiva, del que luego se lamenta. Hasta ahora no tiene o al menos no se le conoce, un proyecto global de desarrollo para Castilla y León. Lo que sí se ha puesto de manifiesto en las últimas semanas es su nato instinto de supervivencia que le hace creer que ganando el ayuntamiento de León en las próximas elecciones salvará los muebles en la confrontación autonómica. Lamentable pero cierto. El arranque de su precampaña electoral esta viéndose trufado de declaraciones y posicionamientos que vinculan su estrategia electoral casera a un segmento sociológico que en las demás ciudades de Castilla y León se considera despreciable. El resto del PSCL, calla. Hasta ahora no hay reacciones porque existe una regla no escrita en política que ante los errores personales de un candidato, los correligionarios han de guardar silencio. Nadie quiere eliminar las opciones de Villalba antes de tiempo.

Es un poco incómodo para un progresista escuchar de una persona que representa supuestamente los valores de izquierda, que con él de presidente, su ciudad y su provincia recibirían un mejor trato. Decepcionante carta de presentación sin duda, la del candidato leonés y no sólo por lo localista de la afirmación que le acompaña en su discurso ultimamente, sino porque hoy por hoy, León recibe la mayor parte de los presupuestos autonómicos, la mayor parte de las inversiones que contempla el plan oeste y los regalos que le caen por ser la cuna de Rodríguez Zapatero. No nos parece lógico que quien milita en un partido que proclama el reparto equitativo de la riqueza, esgrima títulos pseudohistóricos para sacar tajada presupuestaria. Pensábamos que la época de los caciques que negociaban con la diputación una antena para ver las televisiones privadas en el pueblo antes que en el de al lado, había concluído. A lo que se ve, no. Nunca habíamos visto a un candidato deslizarse con actitudes tan impropias molestando no a otros candidatos sino a otros territorios. No sé si es que no le importan los votos de los demás castellanos, o si es que simplemente nos da por perdidos. No recuerdo un discurso similar ni a Nalda ni al bueno de Demetrio Madrid, y le habrían sobrado motivos, especialmente al último.

Es curioso que Villalba que no ha elegido precisamente la estrategia de la confrontación con el PP, como evidencia el texto del estatuto, haya optado por la estrategia del enfrentamiento entre provincias, enfrascando al PSCL-PSOE en cuestiones ridiculamente menores. Alguna gente se pregunta por qué a siete meses de las elecciones Villalba no ha presentado ningún tipo de propuesta sobre la enseñanza pública, la sanidad pública, la comarcalización, empleo, etc..

No se si llegaremos a ver el ansiado cambio político en las próximas elecciones, lo que está claro es que si éste tiene lugar no será, ni por el carisma del candidato del Psoe, ni por sus ilusionantes propuestas, ni por su sólido discurso ideológico. Si el PP pierde las elecciones será por sus actitudes antidemocráticas, sus escándalos urbanísticos, sus cacicadas y su modelo social decadente. Y si el cambio se produce nada deberemos los castellanos al sr. Villalba.


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