Salamanca,  Castilla    
Memoria histórica
Hallados los cuerpos de 14 vecinos de Fuenteguinaldo asesinados en 1936
Redacción / Sábado 4 de noviembre de 2006
 

El pasado día 8 de octubre se cumplieron 70 años desde que catorce vecinos de la localidad salmantina de Fuenteguinaldo fueron sacados de la cárcel de Ciudad Rodrigo y conducidos al solitario pago de Cantarranas, donde fueron fusilados por pistoleros falangistas y posteriormente enterrados en ese mismo lugar.

Dos días después de esa efemérides, arqueólogos de la Universidad de Valladolid, que colaboraban con la ARMH y con las familias de aquellos asesinados, localizaron la fosa en la que fueron enterrados aquellos catorce hombres cuyo único delito fue creer que un mundo mejor era posible. La localización de la fosa supuso la culminación de un arduo trabajo de campo en el que, a lo largo de los últimos dieciséis meses, se removió una ingente cantidad de metros cúbicos de tierra. Se olvidaron así los muchos los días en los que la incertidumbre y la desesperanza ante la falta de resultados planearon sobre familiares y arqueólogos. Pero la constancia dio sus frutos y el 10 de octubre de 2006 unos y otros se fundieron en un abrazo al tenerse constancia de que la tumba había sido finalmente hallada.

La exhumación de los restos de los catorce de Fuenteguinaldo se programó para los días siguientes al hallazgo de la fosa, pero las abundantes lluvias caídas en esa zona durante la segunda mitad de octubre motivaron el aplazamiento de la excavación.

Por fin, el jueves 2 de noviembre pudo darse inicio a la recuperación de los restos de aquellos fusilados. Efectivamente, en un ambiente presidido por la emoción de los familiares de los asesinados en el pago de Cantarranas, un grupo arqueólogos ‑profesores y alumnos‑ de la Universidad de Valladolid, con ayuda de voluntarios de la ARMH y de Luis Avial -de la empresa Condor Georadar‑ iniciaron la exhumación de la fosa.

Pronto pudo comprobarse que los restos óseos contenidos en la fosa se encontraban en un deficiente estado de conservación debido, principalmente, a que sobre la tumba parecía haber actuado el arado al encontrarse ésta en una tierra de cultivo, pero también a que la acidez que caracteriza a los suelos de buena parte de la provincia de Salamanca no contribuye a la conservación de los huesos enterrados. Además, la humedad que contenía la fosa -producto de las abundantes lluvías caídas en las semanas precedentes‑ no facilitaba las labores de los excavadores. A pesar de todos esos inconvenientes pudieron ser recuperados, no sin gran dificultad, la totalidad de los restos óseos que se conservaban en la fosa.

Una vez concluidos los trabajos de exhumación, los restos de los catorce de Fuenteguinaldo fueron trasladados al tanatorio de esa localidad, donde fueron depositados hasta que al día siguiente, el viernes 3 de noviembre, en un acto emotivo e inolvidable para los que lo vivimos, fueron enterrados en el cementerio de Fuenteguinaldo, lugar escogido por sus familiares para su definitivo descanso. Una bandera republicana cubría los féretros en los que se guardaron los restos de aquellos hombres que, un día de comienzos de octubre de 1936, fueron arrancados de sus casas y de sus familias para, tras pasar un breve estancia en la cárcel, ser vilmente asesinados.

Sus nombres, que no serán olvidados, eran Timoteo Feliciano Mateo (29 años), Evaristo Sánchez Pérez (27 años), Ramón Castaño Durán (24 años), José Alfonso González (36 años), Juan Valiente Salvador (32 años), León Herrero Galán (37 años), Valentín Rodolfo Expósito (42 años), Pacífico José Flores (34 años), Simón Moleiro Herrero (30 años), Bartolomé Mateos Alonso (34 años), Nicolás Sánchez Martín (30 años), Agapito Carreño González (36 años), Alejandro Zato Salicio (26 años) y Matías Mendo (33).

foto: El País.

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