Salamanca,  Castilla    
La batalla y el signficado histórico
Redacción / Sábado 23 de abril de 2011
 

La Batalla de Villalar fue el episodio decisivo de la Guerra de las Comunidades en la que se enfrentaron las fuerzas imperiales de Carlos I y las de la Junta Comunera capitaneadas por Juan de Padilla, Juan Bravo y Francisco Maldonado, ocurrida el 23 de abril de 1521 en la localidad de Villalar (hoy Villalar de los Comuneros, provincia de Valladolid).

La batalla fue ganada por las fuerzas imperiales y puso fin a la Guerra de las Comunidades en el norte de Castilla, donde fueron decapitados el 24 de abril los tres capitanes comuneros. En recuerdo a la Batalla de Villalar se ha elegido el 23 de abril para celebrar el Día de Castilla y León.

Los días previos

El ejército comunero se encontraba acuartelado en la localidad vallisoletana de Torrelobatón, tras haberla tomado en el mes de febrero de 1521. Juan de Padilla mantenía a sus hombres dentro del castillo a la espera de poder partir hacia Valladolid o Toro. Mientras tanto, el ejército de Carlos V se instalaba en Peñaflor de Hornija, esperando movimientos del ejército comunero.

A la batalla acudieron tropas mandadas por el Condestable de Castilla, entre las cuales figuraban las alistadas en el repartimiento efectuado por los nobles del concejo de Burgos.

El 23 de abril

El ejército comunero salió el 23 de abril de 1521 de madrugada hacia Toro, ciudad levantada en comunidad. Era un día de lluvia, el menos propicio para hacer un desplazamiento militar. Los soldados del ejército comunero habían presionado horas antes a Padilla para que realizara algún movimiento en la zona. Éste decidió partir hacia Toro en busca de refuerzos y aprovisionamiento. El ejército fue recorriendo el camino hacia Toro, cuando, a la altura de Vega de Valdetronco, la batalla ya era inevitable. La lluvia seguía cayendo con fuerza, y Padilla se vio obligado a buscar un lugar propicio donde presentar la batalla.

La primera localidad elegida fue Vega de Valdetronco, pero el ejército no atendía a las órdenes que él daba. La siguiente localidad en el camino hacia Toro, pasada Vega de Valdetronco, era Villalar, y aquel fue el lugar donde se desarrollaría la batalla.

La batalla

El ejército comunero, en clara inferioridad respecto a las tropas de Carlos V, intentó que la batalla se produjera dentro del pueblo. Para ello, instalaron los cañones y demás piezas de artillería en las calles del mismo. La contienda fue toda un desastre para la causa comunera. Los principales capitanes comuneros, Padilla, Bravo y Maldonado, fueron apresados con vida, recluidos y puestos en espera de ser juzgados.

Consecuencias

Fondos del Congreso de los Diputados.Los soldados del ejército comunero que lograron huir, lo hicieron en su mayoría a Toro y una parte del maltrecho ejército pasó a Portugal por la frontera de Fermoselle. El resto se reunió con Acuña en Toledo, reforzando la resistencia de la ciudad del Tajo varios meses más.

Estos hechos fueron recordados durante siglos por dos monolitos, ubicándose uno en la plaza de Villalar y otro en el lugar de la batalla, y Villalar poco a poco fue adoptando en calificativo “de los Comuneros”. Con el paso de los años, Villalar se comenzó a considerar la cuna del nacionalismo castellano, así como símbolo de la lucha de los pueblos por la libertad.

En el año 1821, Juan Martín Díez “El empecinado” organiza con unos compañeros una expedición a Villalar en busca de los restos de Padilla, Bravo y Maldonado. Pese a no llegar a encontrar nunca los restos de los líderes comuneros, el día 23 de abril de ese mismo año celebran en la plaza de Villalar el primer acto homenaje a los comuneros. Años más tarde, con el nacimiento del sentimiento nacionalista, se celebra la primera Fiesta de los Comuneros el 23 de abril de 1889.

En 1920 el Ayuntamiento de Santander propuso por primera vez que las corporaciones castellanas celebrasen el 23 de Abril el cuarto centenario de los Comuneros de Castilla, y años más tarde se intentó que esta celebración tuviera un carácter anual, pero con las dictaduras de Primo de Rivera y Francisco Franco esta celebración quedaría relegada a un ambiente clandestino.

A comienzos de la década de los 70, coincidiendo con las primeras actividades antifranquistas se funda en Valladolid la librería Villalar, cuyo nombre homenajea simbólicamente las libertades castellanas. En esta librería se presentaría ese mismo año el poema “Los Comuneros” escrito por Luis López Álvarez, obra que se convirtió en referencia del autonomismo castellano. Este poema fue adaptado en 1976 por el grupo folk Nuevo Mester de Juglaría, y “Castilla: Canto de Esperanza“, el último tema de ese disco homenaje, se convertiría en el himno oficioso de Castilla.

En 1976 se convoca de forma clandestina la primera concentración en Villalar de los Comuneros tras más de 40 años, llegándose a concentrar 400 personas convocadas por el Instituto Regional Castellano-Leonés. En aquella ocasión los congregados fueron disueltos por la Guardia Civil, pero un año más tarde esta concentración se repetiría concentrando cerca de 20.000 personas.

A finales de los 70 y principios de los 80 esta celebración alcanzó su máximo esplendor, llegando a congregar a cerca de 200.000 personas, convirtiéndose en un hecho referente del sentimiento comunero y el sentimiento castellano. No sería hasta el año 1986 cuando el 23 de Abril por fin alcanzaría su carácter oficial pasando a convertirse en el día de la comunidad de Castilla y León.


Foto: pasquín de 1977.


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