Salamanca,  Castilla    
Aniversario del Pacto Federal Castellano
Luis Marcos recuerda un episodio castellanista poco conocido.
Redacción / Domingo 7 de junio de 2015
 

Es un lugar común, el opinar que Castilla carece de espíritu regionalista o nacionalista, que las ideas castellanistas son una construcción artificial, alejada al sentir de la inmensa mayoría de sus habitantes, y que la única y auténtica identidad de los castellanos se realiza con España, incluso desde su visión más centralista y menos plural.

Sin embargo, cualquiera que se acerque aunque sea superficialmente a la Historia de Castilla, al abordar la Guerra de las Comunidades de Castilla (1519-22), no deja de descubrir la singularidad y trascendencia de unos hechos que, por un lado han sido calificados -lisa y llanamente- por José Antonio Maravall como la Primera Revolución Moderna, y cuyos estudiosos (Juan Ignacio Gutiérrez Nieto, Joseph Pérez,…) han destacado su profundo carácter democrático, constitucionalista, social y protonacionalista.

Y si los Comuneros, dejan claramente marcado en nuestro pasado un hito netamente castellanista, un análisis menos superficial de los episodios históricos en la Meseta, evidencia rasgos de identificación profundamente castellanos, en las ilustradas Sociedades de Amigos del País en las provincias castellanas durante el siglo XVIII, en el espíritu y la acción de los nuevos comuneros liberales liderados por El Empecinado, en los regeneracionistas y regionalistas castellanos de principios del siglo XX, en quienes, en fin, abarrotaban las campas de Villalar en los años de la Transición, reclamando además de libertad, identidad.

Formando parte de ese bajo -pero continuado- perfil castellanista de nuestra historia, hay que incluir al Pacto Federal Castellano, cuya firma en Valladolid el 15 de Junio de 1869, recordamos en estas fechas (145 años después).

El Pacto Federal Castellano, es el nombre que recibió un documento elaborado por el Partido Republicano Federal, tras la manifestación que convocada por esta organización, reunió en las calles de Valladolid, a casi 10.000 personas, el 13 de junio de 1869, y suscrito dos días después por representantes de dicho partido en las diecisiete provincias castellanas que conformaban las regiones de Castilla la Vieja, Castilla la Nueva y León (hoy reagrupadas en las actuales Comunidades Autónomas de Cantabria, Castilla-La Mancha, Castilla y León, La Rioja y Madrid).

El objetivo de este acuerdo era doble, por un lado reafirmar la necesidad de un cambio de régimen (la reina Isabel II por efecto de la revolución de 1868 acababa de abandonar España y poco después –Febrero de 1873- se proclamaría la I República, que aprobaría una Constitución Federalista), y por otro, garantizar que el nuevo sistema político reconociera institucionalmente la identidad y articulación política de Castilla, en el marco de una España Federal.

La propia existencia del Pacto Federal Castellano, nos demuestra varias cosas. En primer lugar que los sentimientos castellanistas no eran algo residual o minoritario en la Castilla del último tercio del siglo XIX, así como que su territorialidad se visualizaba básicamente como la unión de las dos mesetas con Madrid. En segundo lugar, que la adscripción ideológica del castellanismo se ubicaba en el espectro de la confluencia de las corrientes transformadoras de aquella época: liberales, progresistas y demócratas. En tercer lugar, que su apuesta era nítidamente una República Federal para España con el reconocimiento explícito de Castilla como uno de sus sujetos. Finalmente, nos deja ver que las ideas representadas por el federalismo republicano castellano, tenían una honda penetración social y territorial en toda Castilla, ya que sus candidaturas fueron las más votadas en las elecciones a Cortes Constituyentes en 1873.

Estamos hablando del último tercio del siglo XIX, con debates entre monarquía y república, federalismo o centralismo, progresismo o conservadurismo,… y sin embargo todo ello rezuma un aroma que nos devuelve a la actualidad: estamos hoy en 2014, viendo la coronación de un nuevo rey, con el debate territorial en España abierto en canal y con la pugna por soluciones más sociales para la salida de la crisis económica.

El Pacto Federal Castellano, que en sus contenidos demuestra estar dotado de una rotunda y vigorosa actualidad, en su forma, nos muestra la retórica característica de la oratoria parlamentaria y la vehemencia propia del romanticismo. Así, me voy a permitir transcribir aquí un pequeño fragmento del texto con que finaliza el Pacto Federal Castellano, que nos evoca el espíritu de aquellos luchadores: “Estas son, castellanos, las bases establecidas, estos los fundamentos primordiales, sobre los que creemos ha de asentarse sólidamente la organización de nuestro partido, y luego la reconstrucción de nuestra patria, los materiales, dispuestos están; los artífices, lo serán todos los buenos españoles, todos los amantes del pueblo, todos los demócratas republicanos. Que cada uno ocupe su puesto, que cada cual trabaje con abnegación hasta el sacrificio, y si es necesario hasta el martirio.

Mientras se conserve al pueblo la libertad y francas las puertas de sus derechos, entremos por ellas a realizar la santa aspiración de que pende la felicidad de la patria. Pero si esas puertas se cierran por los que arteramente se han reservado la llave, no temáis, las escalas están preparadas, treparemos por el muro, y dentro ó la victoria ó la muerte.

La sangre de los Padilla, Bravo y Maldonado que corren por vuestras venas y el ardimiento de que guardan memoria estos pueblos de las comunidades, garantizan el éxito de nuestras aspiraciones y deseos”.

En total 55 castellanistas, en representación de las diecisiete provincias de Castilla, suscribieron con su firma el Pacto Federal Castellano. De ellos, cuatro eran representantes por Burgos: Martín Barrera, médico, Lucio Brogeras, que posteriormente sería elegido diputado por la circunscripción de Aranda de Duero en las elecciones de Mayo de 1873, Felipe Corral, jurista y escritor entre otras obras del texto “Proyecto de Constitución Federal” –1873- y Francisco Aparicio, que con posterioridad fue elegido concejal del Ayuntamiento de Burgos en los comicios de Mayo de 1895, ganados por los republicanos federales castellanos. Un recuerdo para todos ellos, en esta conmemoración de los 145 años del Pacto Federal Castellano; un recuerdo carente de nostalgia, pero cargado de futuro, porque su compromiso con la democracia, el federalismo, con una sociedad más justa y progresista, con Castilla, son valores que siguen igual de vigentes en estos tiempo de feroz crisis económica, social, territorial y moral.

Luis Marcos, es presidente del PCAS.


Foro Castellano 23 de Abril apoya el software libre SPIP  | Diseño: fc23a | Copyleft