Salamanca,  Castilla    
Estaba protegido por la UE
El lobo volverá a ser cazado al sur del Duero
Redacción / Miércoles 9 de mayo de 2007
 

La Consejería de Medio Ambiente de la Junta ha elaborado un plan para reducir al mínimo la conflictividad que genera esta especie en sus ataques a la cabaña ganadera permitiendo su captura también al sur del Duero, hasta ahora zona protegida por una directiva de la Unión Europea.

En el 2003 una potente campaña llevada a cabo por CICONIA y otras asociaciones ecologistas consiguió sensibilizar con el envio de 13.000 mensajes de correo electrónico dirigidos a la Comisaria de Medio Ambiente de la Unión Europea que frustró entonces los planes de la Junta de variar el status del lobo al sur del Duero. La UE respaldó las demandas de los conservacionistas. Cuatro años después el nuevo proyecto la Junta que se escuda en las peticiones de los ganaderos retoma su vieja animadversión contra el emblemático animal.

Los ecologistas y defensores de esta especie consideran que bajo lo que Medio Ambiente denomina plan de gestión se esconde el objetivo oculto de controlar las poblaciones de lobos, extendidos hoy por las nueve provincias de la Comunidad autónoma, mediante la eliminación de unos 200 ejemplares al año, según se desprende del borrador del plan.

La clave del problema y lo que subyace en el fondo del plan de Medio Ambiente es evitar la conflictividad de una especie que está en el punto de mira de los ganaderos en aquellas zonas con ganadería en régimen extensivo. Según los datos recogidos en el documento elaborado por la Junta, cada año se producen en la Comunidad 580 ataques de lobos al ganado con el resultado de 2.200 cabezas de ovino muertas y 220 de vacunos.

El plan de gestión del lobo divide la Comunidad en tres zonas en función de tres parámetros: la población lobuna existente, la disponibilidad de presas salvajes para su alimentación y la presencia o no de ganadería extensiva. La ecuación es fácil. Allí donde la población de lobos sea importante y haya pocas presas salvajes pero sí ganadería extensiva será una zona conflictiva, de alto riesgo, y habrá que poner en marcha medidas de control: habrá que matar lobos. Las capturas se realizarán durante la temporada de caza, aunque también se concederán autorizaciones «excepcionales» fuera de campaña por parte de la Dirección General de Medio Natural cuando se constate «la existencia de episodios de especial conflictividad». Las capturas correrán a cargo de Medio Ambiente o de los cazadores de los cotos afectados o los ganaderos.

De las tres zonas en las que Medio Ambiente ha dividido la Comunidad a efectos de gestión del lobo, la más conflictiva es la tercera: una franja al sur del Duero que, de oeste a este, abarca gran parte de la provincia de Salamanca y parte de la de Ávila y la de Segovia. Es una zona de expansión del lobo relativamente reciente que ocupa el 15% del territorio regional. Pese a tener la densidad de lobos más baja de las tres zonas, entre 0 y 1,82 ejemplares por cada 100 kilómetros cuadrados, aunque al alza, apenas existen presas silvestres y, más grave, es donde más ganadería extensiva hay de la Comunidad autónoma.

Aquí se concentra apenas el 10% de los lobos, pero el jefe de sección de Espacios Naturales asegura que «se producen el 90% de los daños» en la cabaña ganadera. Arranz afirma, para justificar el cambio de estatus de área protegida a zona en la que se permitirá su captura, que «se puso esa barrera física (el Duero) en un momento en el que no había casi lobos, pero la situación ha cambiado».

Curiosamente, donde menos problemas parecen existir, según el estudio de la Junta, es en la zona 1, un territorio con enclaves estratégicos en los que ha proliferado la especie como la Sierra de la Culebra, en Zamora, o, más recientemente, Tierra de Campos; zona de expansión de un animal con gran capacidad de adaptación al medio. Pese a que la densidad de lobos en este área es bastante más elevada que en la zona 1, entre 0 y 5 ejemplares por cada 100 kilómetros cuadrados, apenas hay ganadería extensiva y sí abundancia de presas. Zona, por tanto, poco conflictiva.

Una tercera zona de riesgo intermedio se reparte por los extremos norte, sur y este de la Comunidad autónoma, un territorio que coincide con la mayoría de las reservas regionales de caza que hay en Castilla y León. Es aquí donde más presas salvajes hay para el lobo, pero al mismo tiempo abunda la ganadería extensiva. Conflictividad media, por tanto.

El plan no ha gustado a los grupos conservacionistas, pese a que Arranz afirma que se ha contado con ellos para su elaboración. «Nos han invitado a participar y hemos estado en la mesa, pero no se han tenido en cuenta para nada nuestras alegaciones», afirma Luis Mariano Barrientos, premio a la Conservación de la Naturaleza de Castilla y León y miembro de la Asociación para la Conservación y el Estudio del Lobo Ibérico, Ascel.

Así las cosas, todo apunta a que tampoco este nuevo plan acabará con la eterna polémica que rodea al lobo.


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